Análisis de la Constitución Cubana

| Hugo Marcial Azcuy

2010 (1ra edición) Coedición con Instituto Cubano de Investigación Cultural Juan Marinello, La Habana, Cuba 978-9962-645-51-1

El concepto de Constitución representa una de esas nociones complejas en que se sintetizan aspectos diferenciados de la realidad desde el punto de vista del conocimiento. El objeto social es uno; sin embargo, los peculiares mecanismos de su aprehensión cognoscitiva exigen que se le escinda en partes o “esferas”, cada una de las cuales corresponde o es abordada por una ciencia determinada: economía política, sociología, historia, derecho, etc. En el pensamiento burgués estas esferas se hipostasian o, al menos, se las relaciona de manera externa o arbitraria, no esencial; las ciencias sociales aparecen aquí, como yuxtapuestas o con vínculos meramente supuestos. El marxismo, al poner al descubierto los factores determinantes del devenir histórico, permite una clasificación rigurosa y esencial de esas “esferas”.

El esclarecimiento de la determinación en última instancia por la economía de la actividad socio-política, ideológica y cultural posibilita precisar la necesidad y el lugar de cada una de las ciencias sociales en el sistema de los conocimientos. Esta articulación es fundamento simultáneo de su unidad y su diferenciación; de aquí que sea inevitable la existencia de conceptos expresivos de esa condición contradictoria que no pueden, por esa razón, ser objeto exclusivo de una sola ciencia particular. Estos conceptos reflejan, generalmente, un aspecto privilegiado de la realidad que es objeto de estudio por una ciencia determinada. Es lo que sucede con la relación entre Constitución y Derecho. La Constitución es el lugar en que se definen, los principios generales de un sistema jurídico, en cambio, los juristas saben muy bien que ella trasciende ampliamente lo que con frecuencia se llama “ámbito jurídico”. La Constitución determina (en un plano técnico-formal y valorativo) los caracteres del derecho vigente, pero la ciencia jurídica no puede reclamarla como su objeto exclusivo porque los estudios constitucionales forman parte necesaria de otras ciencias sociales. He aquí la complejidad del concepto que mencionábamos al principio. Vamos a proponer en esta obra, sin que pretendamos agotar el problema, cuatro enfoques posibles del concepto de Constitución: a) como un orden socio-económico y político dado, es decir, como la descripción teórica de la ordenación que se produce en la realidad; b) como la normación consciente, más o menos explícita, de ese orden; c) como la forma de dominación política; d) como proceso formativo del orden socio-político.

Al analizar el concepto de Constitución y de Derecho constitucional, no importa que se trate de formas de gobierno antitéticas (democracia o tiranía, aristocracia u oligarquía, etc.), siempre será el resultado de la relación dueño-esclavo el que determinará la escala de los valores esenciales. Esto nos permite hablar, propiamente, de un tipo de constitución: la esclavista, como nos permitiría hablar, tipificándolas, de constitución feudal, burguesa o socialista.

Fueron precisamente las contradicciones entre los principios formulados por el derecho y las realidades socio-políticas que siguieron al triunfo de las revoluciones burguesas lo que motivó que empezara a distinguirse entre la Constitución escrita (jurídica o formal) y la Constitución real (material).

Tomando en consideración lo expuesto y la evolución moderna del concepto de Constitución en un sentido jurídico -a la que nos referiremos más adelante- podríamos decir que: una Constitución es la expresión o el reconocimiento jurídico de la distribución de poder político existente en la realidad. Partiendo de esta distribución de poder, expresiva de la correlación de fuerzas entre las clases y grupos sociales, la Constitución organiza, en el orden jurídico-formal, los aspectos fundamentales del aparato estatal y determina los derechos y deberes de los ciudadanos y los principios por los que habrá de regirse la formación y vigencia de todo el ordenamiento jurídico.

Los valores emergidos de la sociedad moderna solo encuentran, así, una fundamentación objetiva y una posibilidad plena de realización histórica con la superación de las contradicciones del régimen burgués y la comprensión científica del desarrollo social, es decir, con el socialismo.

El Derecho constitucional socialista desmistifica, necesariamente, todos los tópicos del Derecho constitucional burgués al adecuar con exactitud sus formulaciones teóricas y normativas a la nueva realidad, que representa, parafraseando a Marx, el verdadero comienzo de la historia humana.

Luego de exponer los conceptos generales de la teoría del Derecho constitucional, haremos un análisis exhaustivo de la Constitución cubana de 1976 y, para concluir, expondremos los aspectos fundamentales de la Reforma constitucional realizada en Cuba en el mes de julio de 1992.

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