Comercio mundial: ¿incentivo o freno para el desarrollo? Prólogo

| Juana Suárez Conejero

No es posible concebir la utopía sin un análisis profundo e integral de las sociedades. Los sucesos de Seattle, Génova, el Otro Davos, Porto Alegre, entre otros, son expresiones de inconformidad ante los actuales rumbos del comercio mundial. Pero para conducir estos esfuerzos hacia la utopía necesaria, resulta imprescindible un ejercicio colectivo de comprensión integral del mundo en que vivimos hoy. La obra que presentamos a continuación, puede ser calificada como un valioso instrumento de trabajo para la construcción y búsqueda de alternativas ante un mundo cada vez más incoherente y amenazador.

Escuchamos en repetidas ocasiones que la globalización es una tendencia “natural” en la evolución de las sociedades. Muchos pierden de vista que el proceso de mundialización responde a una ideología: la capitalista, la imperialista, la neoliberal. La coexistencia temporal del derrumbe del socialismo y la generalización del orden neoliberal en el mundo no ha sido casual. El capitalismo ganó la primera escaramuza, pero está lejos de ganar la “gran batalla”. Para eso se construye la utopía, “caballo de Troya” de quienes sueñan con Otro Mundo Posible.

¿Cómo construir la utopía? Algunos piensan que bastaría con regular al capitalismo, partiendo ingenuamente del postulado de la buena fe. Otros sueñan con una revolución mundial. Hay quienes se cansan y abandonan. A otros, no les interesa. Pero el denominador común que tenemos todos, y que devela magistralmente esta obra, es que en la actualidad solo somos individuos en tanto representemos un valor mercantil.

La esencia más íntima del ser humano se concibe hoy desde su expresión comercial. Ya no somos personas, somos consumidores. Valemos por lo que consumimos. Se excluyen países, continentes, sociedades que no son atractivas desde el punto de vista comercial. Solo la comprensión de este postulado de base y de las razones que han conducido a la imposición de esta lógica, podrán conducirnos hacia el camino de construcción de la utopía necesaria. ¿Pero estos individuos consumidores están en condiciones de crearla?

El análisis debe estar encaminado a tratar el problema del deter ­minismo estructural sobre la capacidad de acción de los individuos o grupos sociales. Desde la posición de Marx o de Bourdieu, podemos fundamentar una crítica de base: la de pensar en términos deterministas en dos niveles diferentes: por una parte, el individuo estaría determinado por su pertenencia social, y, por otra, el individuo se define en su relación con el Capital.

En la búsqueda de alternativas, concibamos una perspectiva que permita comprender la complejidad entre los determinismos estructurales y los determinismos en las conductas síquicas de los individuos y de los grupos, así como de las representaciones que ellos mismos se hacen de sus propias conductas. Esta perspectiva se inscribe en las tensiones entre objetividad y subjetividad, entre estructura y acción, entre individuo-producto socio histórico e individuo-creador de la historia, entre la reproducción y el cambio, entre las dinámicas inconscientes y las dinámicas sociales. Se trata de continuar para poder llegar a tocar lo intrínseco y complejo de la relación individuo-sociedad, que se coproducen de manera indisoluble.

Desde hace más de cien años, las ciencias sociales intentan conocer mejor lo social por vías heurísticas diferentes que habitualmente son opuestas: partir del actor, partir de la sociedad. Podemos preguntarnos si este debate no estará mal formulado y si, más que partir de la predeterminación de un principio sobre otro, no sería más fecundo poner la propia determinación en el centro del análisis y comprender, bajo cuáles condiciones, en qué niveles y en qué circunstancias, lo uno determina lo otro.

Preguntarse entonces acerca de la construcción posible de la sociedad por los actores y la construcción del actor por la sociedad, e intentar pensar el lazo que los une sin favorecer ni al uno ni al otro, sería un punto de partida fecundo contra el dogmatismo. Ello nos conduciría también a un lazo permanente de las ciencias sociales con la acción social, reproche a menudo realizado a aquellos que pretenden limitarse a la pura comprensión estructural sin descender al terreno empírico. En el propio corazón de las ciencias sociales tiene que encontrarse el actor, exigencia de profesionalización que se traduce a nivel científico por la preocupación de una multiplicidad que permita lanzar pistas de acción pertinentes y creíbles. Hay que temer que tal voluntad les choque a ciertos científicos, pero es bueno para estas ciencias que salgan más a la plaza pública, y ¿por qué no?, bueno también para las sociedades y para los individuos que las conforman.

Por eso, el mayor valor que encierra la obra que presentamos radica en que es el resultado de las experiencias y análisis de varias generaciones de prestigiosos autores, los cuales han sabido combinar con magiste ­rio la teoría, imprescindible para el análisis de los fenómenos sociales, y el empirismo, como inevitable método hacia la comprensión de lo social.

La idea original surgió en solitario. Carlos Tablada, destacado filósofo, sociólogo y economista cubano, escritor e investigador con una obra de altos méritos, valorada en distintos países del mundo, concibió el proyecto. Con entusiasmo se incorporó François Houtart, prestigioso sociólogo belga, filósofo y teólogo de talento reconocido, cuya obra es referencia obligada para cualquier científico social contemporáneo. Posteriormente, se sumaron cinco intelectuales de importante trayectoria, Faustino Cobarrubia, investigador del Centro de Investigación de la Economía Mundial (CIEM), Laura I. Pujol Torres, especialista de la Cancillería cubana y profesora asistente de la Universi ­dad de la Habana, Eugenio Martínez, maestro en Relaciones Internacionales y embajador de la República de Cuba en Belice; Roberto Smith, investigador del CIEM, y el Dr. Osvaldo Martínez, director del CIEM.

Esta obra, compuesta por catorce manos prodigiosas, ofrece al lector un instrumento para el análisis de temas cruciales de la economía mundial tales como: las principales contradicciones económicas entre los países imperialistas, el rol de los Estados Unidos como actor central del comercio internacional, los procesos de integración, subdesarrollo y comercio en las más importantes regiones del mundo, y los proyectos neoliberales creados principalmente para implementarse en América Latina.

Comercio mundial: ¿incentivo o freno para el desarrollo? es una crítica al mundo de hoy, un ejercicio magistral de conjunción del actor y la sociedad. Es teoría y práctica, es análisis integral, es un camino acertado hacia la construcción de la utopía necesaria.

A cada paso que damos el horizonte se aleja aún más. Pareciera como si la utopía se nos fuera siempre de las manos. Mario Benedetti responde: “sirve para caminar”. Los autores de este libro afirman: “es el camino a recorrer para construir Otro Mundo Posible”.

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