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La revolución cubana del 30. Ensayos
Trato de profundizar en el conocimiento del evento histórico a través del análisis de las actuaciones y la vida de individuos participantes. Mi tema son las relaciones entre ciertas personalidades radicales actuantes y la época de Revolución en que vivieron y actuaron. ¿Cómo entendieron los datos de su situación y de su época, cómo se representaron las tareas a realizar, las vías para hacerlo, los amigos y los enemigos de su causa? ¿Qué ideales les dieron forma, alcance y vehículo a sus motivaciones, les sirvieron para luchar y persistir, para llegar a los mayores sacrificios? La Historia que solo observa a organizaciones políticas a través de actas de sus reuniones y declaraciones está ciega y tiene tratos con fantasmas.
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Los cinco revolucionarios sobre los cuales leerán ustedes aquí fueron antimperialistas y socialistas de la primera época de arraigo social en Cuba de esas ideologías, cuando en el mundo de entreguerras mundiales chocaban a grados muy violentos todas las ideologías, se universalizaba por primera vez el socialismo marxista, el capitalismo sufría su mayor crisis económica y era dividido por el fascismo, se quebrantaba y perecía la Revolución bolchevique mientras se fortalecía la Unión Soviética (URSS), y reinaba el colonialismo en gran parte del mundo. El gran desafío para los cinco fue cómo ser antimperialistas y socialistas, es decir, patriotas antiburgueses, comunistas cubanos, cómo unificar las luchas de clases con las luchas del pueblo, cómo conciliar ideas y estrategias disímiles y a veces opuestas. Y todo eso en función de convencer y conducir a sus compañeros cercanos, sectores afines y, de ser posible, la gente del país, a la organización y el combate, en un tiempo en que las prácticas de resistencia y rebeldía terminaron por cambiar la situación y a las personas, pero en la conciencia de estas predominaban los materiales previos: liberalismo democrático y popular, anarcosindicalismo, odio a la dictadura y sus esbirros y personeros, simpatías por algunos políticos.
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Permítanme un paréntesis sobre el problema de los líderes y las organizaciones revolucionarias. El socialismo marxista le brindó una fundamentación basada en las luchas de clases a la política proletaria y a la comprensión de las revoluciones y el movimiento histórico en general. Desde ella se debatieron el llamado papel de la personalidad en la historia, la necesidad de preservar el carácter del partido como actor colectivo y expresión de la conciencia de la clase trabajadora, y otros problemas afines. Los revolucionarios comunistas se oponían a la exaltación de personas como caudillos -aunque fueran caudillos del pueblo- y trataban de encuadrar a sus propios líderes en la concepción marxista y en el marco de sus organizaciones. En términos teóricos, ese fue un desarrollo muy notable de las políticas de la liberación -que tiene un valor permanente-, pero en la práctica de sociedades como la cubana de la época que estudiamos era casi un salto en el vacío respecto a la necesidad de un liderazgo carismático. Dados los niveles reales de conciencia social y política, ese liderazgo facilitaría la obtención de simpatías, la ideología compartida y el reclutamiento de militantes, y la disposición por parte de activistas políticos y sociales, combatientes y masas populares a reducir su autonomía personal, entregarse a la causa y hacer sacrificios.
Fernando Martínez Heredia |
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Cuadernos de Pensamiento Crítico
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